lunes, 29 de febrero de 2016

UNA CUIDADORA MÁS

Todos tenemos "fantasmas", miedos o "demonios" que día a día nos atacan, todos tenemos "nuestros traumas" según en que cosas, pero ¿Qué hacer? ¿nos pasamos el día lamentándonos por ello? ¿ o cogemos el toro por los cuernos y plantamos cara?

Yo soy más de la última opción, el sufrimiento es algo que nos acompaña desde el mismo día de nuestro nacimiento, independientemente de la vida que llevemos después, y muchas veces, este sufrimiento persiste hasta el ocaso de nuestras vidas, después de eso...dicen que descansamos.

Soy de las personas que por muy mal que lo este pasando, o algo me esté afectando, no me gusta recrearme en ese dolor o trauma una y otra vez, es más cuando me rodeo de personas que si lo hacen, tengo que alejarme en la medida de lo posible por que me acabo consumiendo, ¿por qué? pues porque cuando alguien tiene un problema y sufre, y por ello se lamenta, lo lógico para mi es, primero escuchar a esa persona, dejar que se desahogue, consolarla, y después darle su tiempo, ayudarle a que supere ese dolor, pero si esa persona no quiere, cosa que respeto, y prefiere quedarse en ese bucle de lamento una y otra vez....entonces me alejo, sonará egoísta pero así aprendí yo a sobrevivir, pues creo que las personas que no salen de esa espiral porque no quieren " deben entender que los demás no quieran consumirse igual que ell@s"

Exceptuando claro esta, cuando es el caso de personas que están en "esa etapa final de su vida", etapa en la que no pueden hacer nada, etapa en la que sufren, y yo, como cuidadora....sufro también. O personas que sufren por algo que no está en sus manos superar.

Muchas personas no imaginan lo duro que es el trabajo de cuidador de ancianos, sobre todo cuando, como es mi caso, estás todo el día con esa persona, la levantas, la aseas, la vistes, le haces comida, le mantienes en orden y limpieza la casa, te ocupas de que no le falte de nada ...así durante casi 5 años ya. Y la mayoría de días son cuesta arriba porque esa persona, como es normal, se la pasa quejándose de todo, porque esa persona con 94 años esta cansada, y aunque la entiendo perfectamente...hay días que eso consume, desgasta, incluso me miro al espejo y en algunos momentos, me siento más mayor de lo que realmente soy.
Hay quienes me dicen que cambie de trabajo, que esto me destroza, y pueden que tengan razón, pero ¿sabéis qué? que soy consciente de que si me fuera, esa persona se moriría, porque está acostumbrada a mi compañía, y porque se que nadie la va a tratar y cuidar como lo hago yo, hasta el punto de que me sobre excedo en mis obligaciones, porque hay veces que pienso " estoy harta" pero luego me sale la posibilidad de cambiar....y no lo hago, simplemente porque se lo prometí, le prometí que estaría con ella hasta que su tiempo aquí acabara y eso estoy haciendo, ese viaje lo terminamos juntas.

Pero cada persona tiene su vía de escape, siempre hay una, la mía es refugiarme en mi música, escribir, hablar con mi gente....etc

Nadie tiene una vida perfecta, no todo es siempre lo que parece, pero nosotros tenemos el poder de elegir como vivir, y sobre todo de luchar con uñas y dientes para hacer de nuestra vida lo que queremos, dejemos de lamentarnos por aquello que no podemos remediar y vivamos con pasión cada día como si fuera el último pues la vida está cargada de regalos, regalos que nos ofrece casi a diario y que la mayoría de veces...pasan desapercibidos.

Feliz semana familia!



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